Ya
en tiempos remotos , los pastores elaboraban
los quesos en sus mismas majadas ayudandose
de rudimentarios "artilugios" :
las pleitas, las flores de madera perfectamente
talladas a mano, las piedras que se utilizaban
como prensas, el entremiso, el cuajar del
animal sacrificado que se usaba para cuajar
la leche, y un sinfín de vasijas y
recipientes que constituían la pequeña
"industria" de cada pastor y que,
a la postre, iba a ser algo por lo que esta
pequeña población manchega iba
a ser conocia.
JULIAN SANABRIA, descendiente de pastores, creció al lado de su padre viviendo la profesión muy de cerca observando cada paso, y viendo el cariño que su padre ponía en ella. Por ello decide tomar el relevo y mantener la tradición ganadera, aunque más tarde la abandonaría para dedicarse de lleno a lo que más le fascinaba, EL QUESO.
Hoy son casi treinta años los que lleva fabricando queso, aunque eso sí, con mejores "artilugios", lo que ofrece unas mayores garantías sanitarias. Pero hay algo que no ha cambiado, EL BUEN HACER, LA PROFESIONALIDAD y el cariño que, como su padre, JULIAN SANABRIA pone a la hora de elaborar sus quesos.